El Árbol y la Cultura Vasca
 
La Multifuncionalidad del monte Vasco (continuación)

Hoy, los bosques siguen siendo una fuente de recursos para la sociedad industrializada. La pasta de papel es uno de los destinos más importantes que actualmente tiene la economía forestal. Un turno de corta que no sea largo y que permita rentabilizar y cubrir las exigencias que el mercado marca, han hecho exitosas, en esta segunda mitad de siglo, las plantaciones de coníferas y eucaliptos, especies idóneas para ello.

La madera, como materia prima que requiere simplemente modelar, sigue siendo un elemento básico en la construcción. La fabricación de muebles y utensilios, y la ornamentación, son igualmente usos que lejos de haber quedado obsoletos, siguen teniendo más pujanza si cabe que hace años.

Si bien la calefacción de las casas ha encontrado en el gas y en el petróleo la forma más habitual de caldear las estancias, el aprovechamiento de leñas sigue siendo en algunos lugares de la montaña un modo tradicional con el que combatir el frío.

    

Hay otros recursos que no los proporciona directamente el bosque aunque sí es éste el que lo hace de forma indirecta al ser él quien los mantiene. De ellos, quizá el más importante, por la repercusión económica que tiene, es la caza del corzo y el jabalí. También la caza durante la pasa de palomas torcaces, becadas y zorzales, especies con decidida vocación forestal, supone en algunos casos fuertes ingresos para los propietarios de los terrenos.

La recogida de hongos, como perretxicos, níscalos y boletus, la de frutos como los endrinos para hacer patxarán y la de bellotas para los cerdos, las trufas, el musgo para ornamentación..., son recursos que el bosque ofrece y que determinan una economía mucho más importante que la que a primera vista podemos suponer.

Componente recreativo
Montañeros esforzados, senderistas y paseantes encuentran en el bosque los recorridos más entrañables y sorpresivos. Nadie dudará de esta afirmación cuando se adentre en un hayedo durante el otoño y perciba el color de las hojas y la luz que las matiza; pocos se resistirán a no volver cuando sea el encinar o el robledal los que le han acompañado en la senda marcada por vacas y yeguas; so riesgo de algún picotazo de inoportunos mosquitos, el pic-nic bajo fresnos, alisos y sauces, a pie de río, la recordaremos durante algún tiempo por su placidez.

El bosque, su presencia y conservación, es una reivindicación que la ciudadanía ha hecho suya. En un tiempo donde la Naturaleza es valorada más que nunca, el bosque se erige dentro de ella con la importancia que las personas le han adjudicado; un lugar, una carpa donde darse a dos de los mayores placeres: el descanso en un entorno natural y la admiración a la propia estética que nuestro protagonista, el bosque, desborda por doquier.

    

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