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Atendiendo a los factores generalmente considerados
como condicionantes de la vegetación (clima, litología, topografía, etc), la
potencialidad del territorio vasco es eminentemente boscosa. Únicamente terrenos en
unas situaciones muy concretas de salinidad, resaltes rocosos, destacada hidromorfía,
etc. quedarían permanentemente cubiertos por comunidades vegetales de menor porte.
Sin embargo, la cobertura arbórea original ha sido
modificada a lo largo del tiempo, siendo sustituida en muchos lugares por otro tipo de
usos más rentables económicamente para el hombre y, allí donde éstos se han abandonado,
por las etapas seriales del bosque. El resultado ha sido la diversificación del paisaje
vasco, existiendo hoy en día una notable variabilidad y riqueza en lo que a comunidades
y formaciones vegetales se refiere.
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