Parque Natural de Aiako Harria
Población y Patrimonio Cultural (continuación)

Por otro lado, Aiako Harria es un punto de referencia para montañeros y amantes de la naturaleza. El atractivo de cimas como Aiako Harria y Urdaburu, los abundantes restos prehistóricos, unidos a la situación estratégica del macizo respecto a zonas urbanas próximas, han hecho de esta sierra una de las más frecuentadas. Las áreas con equipamiento para el uso recreativo son muy numerosas en el Parque Natural, aunque de pequeña envergadura todas ellas.

Por último, la zona de Aiako Harria ha tenido a lo largo de la Historia una considerable importancia minera que data, al menos, desde tiempos del Imperio Romano. Es en los dos últimos siglos cuando la actividad extractiva adquiere mayor volumen y en la segunda mitad de este siglo se realiza la extracción a cielo abierto. Los filones dejan de explotarse en los años 80. Son muy numerosas las bocaminas, escombreras y pozos de ventilación, que pueden encontrarse por todo el Parque, pero es en el entorno de los valles de Arditurri y Otsamantegi donde la minería adquirió mayor importancia, zonas para las que se están redactando proyectos de recuperación.

Patrimonio arqueológico y arquitectónico

Los testimonios arqueológicos más antiguos de Aiako Harria datan de la Edad del Hierro, concretamente del primer milenio a. de J.C. Consisten en una serie de sepulturas de incineración, compuestas por piedras dispuestas en círculo y que genéricamente se denominan cromlenchs. Estos elementos, situados en lo alto de los cordales montañosos, son el único testigo de los antiguos pueblos dedicados al pastoreo, ya que no se han encontrado vestigios de sus poblados. Entre las cuevas habitadas durante el Paleolítico destacan las de Landarbaso, situadas en el municipio de Errenteria.

La posterior dominación romana no caló en la sociedad indígena, hasta los siglos XI y XII en que vuelven a destacar estos territorios, como parte integrante del Reino de Navarra. Como principales vestigios de la época romana quedan las explotaciones mineras de Arditurri, donde se extraía hierro y blenda.

    

Durante la Edad Media la zona adquiere una importancia creciente como nudo de comunicaciones ya que enlaza Navarra y Castilla con el mar. Este carácter estratégico y fronterizo hizo que se desarrollaran en Aiako Harria numerosos episodios bélicos, como las guerras de Banderizos, las Guerras de la Convención, las Guerras Carlistas...quedando como vestigios de esas confrontaciones restos de edificaciones dispersos por los montes, hoy en día motivo de atracción turística como el fuerte de Pagogaña, el Mojón de Erlaitz, Torreones de vigilancia, etc.

Entre otros elementos de interés destacables figuran molinos, como el de Txarondo, neveras, como la de Alduna y Pikabea, antiguas ferrerías, como Olaunditu y Zorrola, casas torre y palacios, como las ruinas del Castillo del inglés, ermitas...

Por otro lado, las edificaciones rurales por excelencia en la zona son los caseríos, viviendas aisladas situadas en la parte media de los valles dedicadas a una actividad agraria propia, básicamente ganadera y forestal. Los más antiguos poseen un gran porte, con piedra en la fachada y estructura regia y tradicional.

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