Punto 1º: Integración económica y cohesión social internacional:
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La globalización, entendida como
un proceso de integración internacional a todos los niveles pero reconociendo
la realidad propia de las zonas rurales, debe ser orientada únicamente con los
objetivos de crear y distribuir riqueza de forma equitativa, promover un desarrollo
social y ecológicamente sostenible, preservar la identidad cultural de los pueblos,
reducir la pobreza en el mundo y propiciar el progreso democrático.
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Punto 2º: Multifuncionalidad y especificidades de los Espacios Rurales:
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Es necesario actuar para
que se promueva la multifuncionalidad de los espacios rurales en todo el mundo
y se preserven las especificidades de cada uno de ellos.
Por espacio rural "multifuncional" entendemos: un espacio rural que genera
renta y empleo; que protege el entorno físico y socio-cultural, la biodiversidad,
y el paisaje; que promueve la gestión equilibrada del territorio y que contribuye
al desarrollo general cimentado en el mantenimiento de valores culturales y una
forma de vida que le son propias.
No obstante, la atención a los más pobres del mundo, en términos de cubrir
sus necesidades más básicas, debe tener carácter prioritario.
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Punto 3º: Un enfoque mas integrado: Comercio mundial y políticas activas de desarrollo rural:
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Es esencial que las políticas y
objetivos del comercio agroalimentario incorporen una agenda social y medioambiental
compartida que proporcione un marco global de apoyo a las políticas rurales autónomas
que se encuentran activas en los ámbitos locales, estatales, supraestatales e
internacionales; que, simultáneamente, refuerce las líneas de actuación de carácter
internacional y que promueva el desarrollo del comercio justo.
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Punto 4º: Discriminación positiva a la agricultura multifuncional y los espacios rurales desfavorecidos:
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En coherencia con el principio de
defensa e impulso de la multifuncionalidad del espacio rural, las Políticas Agrarias
existentes deben reformularse para favorecer más a quienes más lo necesiten y más
aporten en términos ambientales y socio-culturales. En particular, debe abandonarse
el apoyo a la cantidad de producto a través de compras públicas a un precio
fijado, ya que esto no hace sino favorecer la concentración de las ayudas públicas
en las mayores explotaciones agrarias.
Así mismo, las Políticas Rurales deben favorecer el desarrollo
de las Zonas de Montaña y Otras Zonas desfavorecidas, impulsar las actuaciones
agroambientales y promover la calidad de los alimentos.
Cada sociedad asentada en su propio
territorio o espacio geográfico debe asumir la responsabilidad de conservar la
biodiversidad, de evitar la degradación o deterioro de la naturaleza, de promover
la vida rural y lograr los niveles de seguridad alimentaria según sus propias
posibilidades y según sean sus niveles de desarrollo. Los equilibrios
rural - urbanos están estrechamente vinculados con los grados de progreso
alcanzados por cada sociedad en su conjunto.
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Punto 5º: Articulación progresiva de una Política Activa de carácter mundial para los espacios rurales:
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El impacto que las políticas aplicadas
por los Países Desarrollados han tenido en los Países en desarrollo hace
necesaria la articulación, desde las instancias internacionales, de una política
internacional de desarrollo rural basada en la cooperación y la solidaridad con
estos países, pues no podemos renunciar al inestimable patrimonio
cultural, socioeconómico y ambiental de sus diferentes espacios rurales.
Los principales ejes de esa Política Rural deben ser: reconversión de sectores
y formación; aseguramiento del abastecimiento alimentario; desarrollo integral de
las Comunidades rurales; valorización del conocimiento técnico de las poblaciones
indígenas; fomento de la participación social; creación de redes activas de
cooperación; potenciación de status social de la mujer; colaboración
tecnológica, -compartiendo y adecuando a la situación concreta de cada
país, región o territorio los avances que se produzcan.
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Punto 6º: Cooperación internacional:
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La cooperación
internacional destinada a los países de menor desarrollo, con el propósito
de sostener la vida rural, conservar los recursos naturales y elevar la
producción de alimentos, apela a una solidaridad más activa y decidida
de parte de las sociedades de la abundancia a objeto de evitar procesos
de degradación ambiental, cultural y social en extensas regiones
del mundo.
Es necesario compatibilizar el mantenimiento de las regulaciones de las relaciones
laborales, de las leyes nacionales y de la protección del medio ambiente con el
respeto de las legítimas ventajas competitivas de los Países en desarrollo,
frecuentemente basadas en la existencia de costes laborales más bajos y recursos
naturales más abundantes.
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Punto 7º: El papel de las Autoridades Regionales y ONGs en la nueva organización política internacional: eficacia, participación y subsidiariedad:
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Dada su cercanía a las
necesidades de los espacios rurales y su proximidad a los deseos de
los agricultores y del conjunto de la población, se debe favorecer
la participación creciente de las autoridades regionales, organizaciones
no gubernamentales y de la sociedad civil en general, en la definición
y la ejecución de las políticas estatales, supraestatales y mundiales
al objeto de mejorar su eficacia.
A tales efectos, debe propiciarse la participación activa de dichas instituciones
y organizaciones locales dentro de los organismos mundiales dependientes de las
Naciones Unidas así como dentro de la Organización Mundial del Comercio,
promoviéndose la aplicación del Principio de Subsidiariedad en la ejecución
de las diferentes Políticas y respetándose la representación actual que las
distintas instituciones tienen en dichos organismos internacionales.
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Punto 8º: Desarrollo de las Instituciones Internacionales como eje de la nueva organización política:
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Con el propósito de reforzar
las políticas y actuaciones necesarias para garantizar la multifuncionalidad
del espacio rural en el mundo, este espacio debería ser incluido como parte
del trabajo de las instituciones supranacionales (la Organización de las
Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional,...),
favoreciéndose el funcionamiento coordinado de estas instituciones entre sí
y con la OMC. Particularmente, estas instituciones deberían contribuir al
desarrollo de las especificidades de los Países en desarrollo, al objeto de
identificar y defender sus intereses en las negociaciones internacionales.
Las instituciones internacionales implicadas en el desarrollo de los espacios
rurales en el mundo deben garantizar su carácter universal, abierto y accesible.
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