Los Suelos
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| MAPA EDAFOLOGICO |
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La multiplicidad de litologías, microclimas y relieves del País Vasco origina un variado conjunto de tipos de suelo en el que resulta difícil establecer características comunes. En general, los suelos más abundantes pueden agruparse en dos grandes tipos: cantábricos y mediterráneos. La vertiente cantábrica, de clima lluvioso y temperaturas suaves, sustratos silíceos predominantes y laderas de fuertes pendientes, suele presentar unos suelos caracterizados por su acidez (pH en torno a 4,5-5) y altos porcentajes de materia orgánica y de hierro. Únicamente los suelos aluviales de fondo de valle, profundos y fértiles, y los litosuelos propios de las zonas montañosas calizas, suelen escapar de esta tónica. En la vertiente mediterránea, la disponibilidad de agua en la estación seca suele ser factor determinante en la evolución del suelo. Las zonas montañosas no suelen presentar sequía estival y, a pesar de dominar los sustratos calizos, los suelos cuentan con una marcada acidez debida al intenso lavado. En los valles agrícolas, la contínua acción del hombre enmascara las características naturales predominantes: altos contenidos en carbonatos asociados a sustratos calizos y margosos. |
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A grandes rasgos, los suelos de los montes vascos se pueden calificar como jóvenes, creados bajo un clima templado-frío que favorece la descomposición de la roca madre, un intenso lavado y una lenta acumulación de diversos componentes (arcilla, óxidos, humus) en los horizontes más profundos. Es frecuente, con pH bajo, la aparición de niveles tóxicos de aluminio y la escasez de fósforo. Estos problemas han sido combatidos de manera tradicional con encalados para mejorar la productividad. |
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