
Tradicionalmente vinculado al medio rural vasco, el
ganado porcino se presenta ahora, no sólo como una aportación a las necesidades de autoconsumo del caserío, sino que constituye una interesante alternativa, complementaria y compatible además, con la explotación de otras variedades ganaderas. Resulta particularmente interesante la recuperación e impulso, en estos últimos años, del denominado euskal txerria, criado en libertad.
El cerdo vasco, cuyo origen lo encontramos tronco celta, se encuentra emparentado con razas ya desaparecidas como el Chato Vitoriano o el Baztanés. Geográficamente tiene su origen de las zonas pirenaicas de Euskal Herria. Hace una década se encontraba en peligro de extinción y fue en el valle de Aldudes (Basse Navarre) donde, a impulso de Pierre Oteiza, se crea la “Asociación el Cerdo Vasco” que agrupa a una veintena de ganaderos y que, con el tiempo, han conseguido que sean muchos otros los que se integren.